El oncólogo Pere Gascón destaca que un cerebro descansado es clave ante la enfermedad
Según El Confidencial, el oncólogo Pere Gascón ha defendido en una entrevista en un pódcast la importancia del descanso y de cuidar las rutinas nocturnas, especialmente cuando se convive con una enfermedad.

Su propuesta práctica se centra en tres ajustes: cenar antes y de forma ligera, reducir la luz y las pantallas antes de acostarse y mantener horarios regulares. Son pautas de higiene del sueño, no una sustitución del tratamiento ni una garantía sobre la evolución de una enfermedad.
Una rutina nocturna con menos estímulos
Gascón recomienda bajar la iluminación de casa durante la media hora previa a irse a dormir y evitar las pantallas en ese intervalo. La razón que plantea es que la luz nocturna puede interferir en los mecanismos relacionados con la melatonina y retrasar la aparición del sueño.
Para llevarlo a la práctica, conviene convertir ese margen en una transición sencilla: dejar el móvil y la televisión, atenuar las luces y reservar esos minutos para una actividad tranquila. No hace falta cambiar toda la rutina de golpe; lo importante, según el planteamiento del especialista, es reducir la exposición a luz intensa justo antes de acostarse.
El oncólogo también destaca el ritmo circadiano, que organiza procesos del organismo a lo largo del día. Acostarse sistemáticamente de madrugada puede alterarlo, por lo que propone mantener horarios más regulares y adaptar progresivamente las costumbres nocturnas. Si el horario actual es muy tardío, adelantarlo poco a poco resulta más realista que intentar modificarlo de un día para otro.
Cena ligera y con margen antes de acostarse
Otro punto de su intervención son los horarios de las comidas. Gascón señala que cenar a las nueve o diez de la noche es habitual en muchas familias españolas y aconseja adelantar la última comida, sobre todo cuando es abundante y queda poco tiempo para irse a la cama.
La idea puede traducirse en un plan concreto: revisar durante unos días a qué hora se cena, cuánto tiempo pasa hasta acostarse y si la cena suele ser copiosa. Si hay poco margen, probar a adelantarla y optar por platos más ligeros puede facilitar una rutina nocturna más cómoda. El texto no fija una hora universal para cenar ni establece cuánto debe durar exactamente ese intervalo.
Qué puede aportar el consejo, y qué no
El mensaje de Gascón es que dormir bien merece atención junto con otros hábitos saludables. En el contexto de una enfermedad, cuidar el descanso puede formar parte de la rutina de bienestar, pero la información publicada no demuestra que estas medidas curen o controlen una patología. Tampoco ofrece una pauta individualizada para pacientes con necesidades específicas.
Un primer paso asumible es elegir un solo cambio para esta semana: bajar la luz media hora antes de acostarse, dejar las pantallas en ese periodo o adelantar la cena. Si las dificultades para dormir persisten o preocupan, conviene comentarlas con el profesional sanitario que lleva el caso, en lugar de atribuirlas automáticamente a los horarios o a la iluminación.