La OMS exige incluir la experiencia propia en la gestión de la salud mental
La campaña del Día Mundial de la Salud Mental de 2026, impulsada por la OMS, sitúa a las personas con experiencia propia en problemas de salud mental como pieza clave del diseño de políticas, servicios y decisiones clínicas que les afectan.

Participación que cambia la consulta
En la práctica, esto apunta a un modelo de atención más comunitaria y centrado en la persona, donde la voz del usuario deja de ser un testimonio aislado para convertirse en criterio de trabajo.
Qué cambia en la relación con los servicios
El mensaje de la OMS no se queda en el plano institucional: implica que los dispositivos sanitarios, sociales y comunitarios empiecen a incorporar esa mirada vivida como parte del proceso terapéutico. Para quien pide cita en atención primaria, en un centro de salud mental o en una asociación, la traducción concreta pasa por preguntar qué tipo de acompañamiento ofrece cada recurso, si contempla la participación del paciente en su plan de cuidados y si existen espacios de apoyo entre iguales. Tres comprobaciones útiles antes de elegir un servicio:
- Si el centro dispone de programas de apoyo entre iguales o de grupos guiados por personas con experiencia propia en recuperación.
- Si el plan de tratamiento incluye objetivos definidos y revisables, compartidos con el paciente, y no solo pautas generales.
- Si existen derivaciones activas a recursos comunitarios, vecinales o de vivienda cuando el malestar está ligado a condiciones sociales.
El peso de lo social en la salud mental
La propia jornada coincide con lecturas que subrayan cómo el bienestar emocional se sostiene sobre condiciones materiales. El Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana, en declaraciones recogidas por la Cadena SER, recuerda que existe una relación directa y causal entre las situaciones sociales y económicas y los problemas de salud mental. El psicólogo clínico Guillermo Dalia señala que el 80% de las personas afectadas por un proceso de desahucio sufre ataques de pánico, ansiedad o estrés postraumático, y más del 90% atraviesa depresiones, a lo que se suman problemas de sueño y conflictos familiares. Carlos Pastor, portavoz del Sindicat de Vivenda de Carolines, resume el cuadro así: no tener casa es el mayor estrés que puede padecer una persona.
La campaña de la OMS pide que esa realidad forme parte de las respuestas institucionales. Para quien atraviesa un problema de salud mental, la recomendación operativa es clara: anotar los factores externos que lo agravan —vivienda, empleo, sueño, cargas familiares— y llevarlos a la consulta, porque el tratamiento eficaz incluye abordarlos, no solo la gestión individual del malestar.