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Diferencias clave entre el estrés positivo que motiva y el distrés que daña la salud mental

Según lo recogido por La Tribuna, la psiquiatra Pamela Figueredo distingue entre eustrés y distrés por dos variables: cuánto dura la tensión y cómo afecta a la vida cotidiana.

actualizado 28 de octubre de 2026

Diferencias clave entre el estrés positivo que motiva y el distrés que daña la salud mental

Cómo distinguir el estrés que ayuda a actuar del que afecta a la salud mental

Sentir nervios antes de un examen, una presentación importante o una mudanza no equivale por sí solo a un problema de salud mental; la señal de alarma aparece cuando la alerta se prolonga y el malestar interfiere con el descanso, la concentración y la rutina. La Vanguardia refuerza esta lectura al recoger que el déficit crónico de sueño amplifica la reactividad al estrés diurno, de modo que descansar forma parte de la gestión del estrés.

Cuando la tensión acompaña un desafío concreto

El eustrés funciona como un impulso para actuar. Según Figueredo, el cuerpo aumenta su energía, mejora la concentración y mantiene los sentidos más atentos ante una situación que exige esfuerzo o adaptación. Puede aparecer antes de un examen, una presentación, el inicio de un trabajo o una mudanza.

En esos momentos, los nervios y la preocupación no necesariamente bloquean: ayudan a preparar la respuesta. Superar una situación tensa puede dejar, después, una sensación de satisfacción y bienestar.

La clave para reconocer este tipo de estrés es observar su alcance. Si la tensión se concentra alrededor de un desafío, tiene un final y posterior a él vuelve la capacidad de funcionar, parece tratarse de una respuesta adaptativa. La pregunta útil no es solo cuánto стресс se siente, sino si continúaclaiming el tiempo y el espacio de la vida cotidiana.

Cuando la alerta se queda encendida

El distrés suele prolongarse y aparece cuando las exigencias del entorno superan la capacidad de la persona para afrontarlas. Figueredo menciona como factores favorecedores los problemas económicos, los ambientes laborales tóxicos, las pérdidas y las enfermedades crónicas.

Las señales emocionales incluyen ansiedad, preocupación, angustia, irritabilidad y una sensación constante de presión. En el cuerpo pueden aparecer dolores de cabeza, insomnio, problemas digestivos y tensión muscular en el cuello, la espalda y los hombros. También deserve atención la permanencia de palpitaciones, fatiga, cefaleas o insomnio, junto con el agotamiento al hablar, la dificultad para concentrarse, la anhedonia y el aislamiento social.

Si estas señales interfieren con la rutina diaria, la especialista recomienda descartar causas médicas con un profesional. Además, señala que el estrés crónico altera el sistema inmunitario y favorece enfermedades recurrentes.

Un plan breve para proteger el equilibrio

Para reducir la tensión, Figueredo propone hacer pausas, practicar ejercicios de respiración, conversar con personas de confianza e identificar los límites. Si el malestar persiste, recomienda acudir a especialistas en salud mental. Son medidas que no exigen comprar nada: primero una interrupción breve, después una vía paragexhalar y, si es posible, un espacio donde pedir apoyo.

El sueño merece una revisión específica. La Vanguardia recoge las explicaciones del neurocientífico Jesús C. Guillén sobre la relación entre la adenosina, el reloj circadiano y el descanso nocturno. Su advertencia relevante para este plan es que la privación crónica de sueño intensifica la reactividad al estrés diurno y puede alimentar un círculo perjudicioso.

Antes de cerrar la jornada, conviene aplicar tres comprobaciones:

  • ¿La tensión está ligada a un desafío concreto o continúa sin un motivo claro?
  • ¿Está affecting al sueño, la concentración, las relaciones o las tareas cotidianas?
  • ¿Las pausas, la respiración y el apoyo de personas de confianza permiten recuperar el equilibrio?

Si las respuestas indican persistencia o deterioro de la rutina, buscar atención profesional es la siguiente medida. El objetivo no es vivir sin tensión, sino evitar que una reacción puntual se convierta en una carga sostenida.

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