Por qué intentar controlar el sueño y el sexo empeora el descanso y la intimidad
Según la entrevista de Infobae a Roser Gort, psicóloga especialista en medicina del sueño, dormir mal no siempre es el problema, sino la consecuencia de un desequilibrio entre el entorno, el estrés y la autoexigencia.

Para quien consulta por insomnio, la propuesta es examinar esa carga antes de intentar silenciar la activación interna con medicación. Como referencia, la Sociedad Española de Neurología, citada en la misma entrevista, afirma que más de la mitad de la población adulta duerme menos horas de las recomendadas y que el 50 % asegura no tener un sueño reparador, con efectos sobre la concentración, el estado de ánimo y el metabolismo.
El desajuste empieza fuera de la cama
Gort explica que el cuerpo y el cerebro necesitan alternar activación y desactivación. Alguien que pasa el día inmóvil sobre el sofá puede carecer de activación, mientras que otra persona que vive corriendo de una tarea a otra acumula demasiado:] ambas Darm, aunque vivan en situaciones opuestas, pueden descansar mal.
Las responsabilidades también influyen. Gort menciona el intento de compatibilizar el trabajo, la pareja, las tareas domésticas, la Parentalidad o el deporte. Según la psicóloga, ese nivel de exigencia genera estrés y, en algunos casos, el desajuste aparece como falta de sueño. Su lectura es sencilla: hay que prestar atención tanto a lo que ocurre alrededor como a lo que llevamos dentro, sin reducir el problema a una cuestion de técnica para dormir.
Esta Approach tiene un origen personal. Roser Gort vivió unos meses en Noruega mientras estudiaba Psicología y se complicó con la luz permanente del verano. Pensó que el insomnio terminaría al regresar a Barcelona, pero la autoexigencia y la forma de perseguir sus objetivos siguieron impidiéndole descansar. En El sueño lo cura todo. Las claves para dormir bien, aliviar el estrés y recuperar tu bienestar, publicado por Ediciones Bruguera, recoge esa experiencia y explica qué factores alteran el descanso, además de plantear pequeños cambios para dormir mejor sin recurrir a fármacos.
Qué ofrece cada vía ante el insomnio crónico
Gort sostiene que, en el insomnio crónico, la terapia psicológica es la opción más validada y que requiere un mínimo de seis u ocho sesiones. Su crítica se dirige al modo en que se toman algunas decisiones sanitarias: a su entender, suele priorizarse la rentabilidad económica y la simplicidad, mientras que una receta puede obtenerse en unos minutos y aplazar el problema hasta una revisión posterior, que según la interview podría llegar mes y medio o tres meses después.
La distinción práctica no está en presentar ambas opciones como equivalentes, sino en comprobar qué problema se está abordando. Silenciar la activación permite mantener el ritmo, pero puede dejar sin trabajar el desequilibrio que sostiene ese ritmo. Reducir los roles que asfixian y gestionar los conflictos emocionales son, en el esquema de Gort, otros caminos para recuperar el descanso.
Tres pasos para convertir el mensaje en un plan
Durante siete días, utiliza una hoja o las notas del móvil para hacer un registro sencillo. En una columna, anota las tareas, responsabilidades y conflictos que te activan. En otra, registra los periodos de escasa actividad. Añade las horas dormidas y cómo valoras el descanso. El objetivo no es medir el rendimiento, sino hacer visible dónde se acumula la exigencia y dónde falta movimiento.
Al séptimo día, elige un único rol o exigencia que puedas reducir y un conflicto emocional que quieras abordar. No hace falta resolver toda la sobrecarga de una vez. La+++++
enfoque de Gort pasa por reconocer que el descanso forma parte del equilibrio diario y no puede tratarse como algo que se obtiene a cualquier precio.
Si el insomnio es crónico, lleva a la consulta preguntas concretas: existe la opción de una terapia psicológica de seis u ocho sesiones, qué alternativas existen antes de la medicación y cómo será el seguimiento. Así se evita que la urgencia del momento sustituya una valoración de la activación, el estrés y laautoexigencia que también sostienen el problema.