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El estrés de los lunes existe: por qué el inicio de la semana dispara el cortisol

Según una investigación de la Universidad de Hong Kong recogida por Infobae, las personas que se sienten ansiosas o tensas los lunes presenten de media un nivel de cortisol un 23% más alto que…

actualizado 25 de octubre de 2026

El estrés de los lunes existe: por qué el inicio de la semana dispara el cortisol

Según una investigación de la Universidad de Hong Kong recogida por Infobae, las personas que se sienten ansiosas o tensas los lunes presenten de media un nivel de cortisol un 23% más alto que quienes se estresan en otros días de la semana. El dato da forma medible a algo que muchos viven como queja anecdótica: la tensión del domingo por la tarde, el insomnio previo a la vuelta a la rutina o la sensación de que la semana ya pesa antes de empezar. Tiene explicación psicológica y corporal, y no depende solo de tener empleo.

Qué se midió, y en quiénes

El estudio se realizó con muestras de cabello de más de 3.500 adultos mayores y analizó una hormona vinculada con la respuesta al estrés que refleja su acumulación a lo largo de semanas. El hallazgo llamó la atención por un detalle concreto: la relación con el lunes apareció también entre jubilados y personas sin horarios laborales fijos. El patrón, por tanto, se repite lejos del horario de oficina.

Para los especialistas consultados por Infobae, el fenómeno no se limita al empleo: remite a asociaciones construidas durante años, a la anticipación de las demandas y a la forma en que se distribuyen el descanso y las obligaciones.

Una carga que se instala en la infancia

El psicólogo y docente Flavio Calvo sostiene que el lunes adquiere carga emocional desde los primeros años de vida, cuando toca levantarse temprano, cumplir horarios y volver al colegio. Su punto es que esa relación persiste aunque las condiciones de vida cambien, porque la mente funciona por asociación y anticipación: si el comienzo de semana quedó ligado a exigencias o malestar, el organismo se prepara antes de enfrentar una demanda concreta. El cortisol participa en esa puesta en marcha, ya que ayuda al cuerpo a disponer de energía frente a lo que interpreta como una exigencia próxima.

Agustina De Nardo, del equipo de Psicoterapia Cognitiva de INECO, sitúa el malestar en la transición entre dos ritmos: después del fin de semana, muchas personas vuelven a horarios más estructurados y a responsabilidades que requieren planificación y esfuerzo. Para ella, la incomodidad no depende únicamente de lo que sucede ese día, sino también de las expectativas con las que se afronta. Cintia Pereira, licenciada en Psicología del Hospital Italiano, añade que el lunes conecta con el pasaje hacia un tiempo más pautado por horarios, compromisos y expectativas, y que esa organización social del tiempo se aprende mucho antes de empezar la vida laboral.

Ansiedad anticipatoria: cuándo compensa y cuándo desgasta

Basta pensar en una reunión difícil, en una discusión posible o en una lista extensa de tareas para que aparezcan tensión muscular, inquietud o problemas para dormir. Los especialistas llaman a ese mecanismo ansiedad anticipatoria, una capacidad útil cuando ayuda a organizarse y desgastante cuando se vuelve persistente.

Según la psiquiatra Soledad Conti, no hace falta que algo esté pasando para que el cuerpo se ponga en alerta: pensar en una situación que resulta amenazante o genera preocupación puede activar los mismos mecanismos de alarma que se ponen en marcha al vivirla. De Nardo coincide en que anticipar permite prepararse para eventuales dificultades, aunque el problema empieza si se transforma en una preocupación constante.

La señal a vigilar, por tanto, no es la tensión del domingo en sí, sino su duración y su intensidad: cuando la anticipación deja de organizar la semana y empieza a consumirla antes de que comience.

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