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Cómo la precariedad de la vivienda destruye el descanso y la estabilidad emocional

Según publica Cadena SER, el Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana advierte, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, de que la inseguridad residencial y las dificultades…

actualizado 15 de octubre de 2026

Cómo la precariedad de la vivienda destruye el descanso y la estabilidad emocional

Según publica Cadena SER, el Colegio Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana advierte, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, de que la inseguridad residencial y las dificultades económicas se traducen en ansiedad, estrés y problemas de sueño. El psicólogo clínico Guillermo Dalia describe esta relación como "directa y causal" entre las condiciones sociales y el bienestar psicológico. El aviso se apoya en cifras elevadas: según su testimonio, el 80% de las personas afectadas por un desahucio sufre ataques de pánico, ansiedad o estrés postraumático, y más del 90% desarrolla depresión.

Por qué la vivienda pesa tanto en la cabeza

La vivienda no es solo un espacio físico: es el lugar donde se acumulan experiencias, emociones y recuerdos personales. Cuando ese espacio entra en riesgo, el impacto va más allá de lo material. Dalia lo resume así: "No te tiran de tu casa física y te vas a otro sitio. Te tiran de una historia personal que tú tienes".

El extremo más grave lo ocupan las ideas y conductas suicidas. A esto se suman problemas de sueño y conflictos familiares. Carlos Pastor, portavoz del Sindicat de Vivenda de Carolines, coincide en el diagnóstico: "El no tener una casa es el mayor estrés que puede padecer una persona". Su entidad ha atendido casos de ataques de pánico, ansiedad y tentativas de suicidio, y constata que esta situación también agrava patologías previas.

Qué parece aliviar, más allá de respirar hondo

El Colegio de Psicología insiste en que enseñar solo estrategias individuales, como la relajación, la gestión emocional o el autocuidado, se queda corto si no se actúa sobre las condiciones materiales que generan el sufrimiento. Ahí entran tres palancas con respaldo en lo recogido por la SER:

  • Redes vecinales y acompañamiento social. El psicólogo destaca que benefician a ambas partes: a quien acompaña y a quien recibe apoyo. Sentirse escuchado dentro del propio barrio amortigua el aislamiento que cronifica el cuadro clínico.
  • Movilización y protesta. Luchar por la vivienda, en su experiencia, permite recuperar la sensación de capacidad de acción y de control. Dalia lo explica con una frase directa: "El hecho de moverte ya facilita salir de esos problemas de salud mental".
  • Atención profesional específica. Cuando hay sueño roto de forma persistente, ansiedad que no cede o ideas de hacerse daño, conviene contactar con un servicio de psicología clínica, además de con el colegio profesional correspondiente, antes de que el problema escale.

Pasos concretos si estás en esta situación

1. Reúne y revisa la documentación clave, como contrato, fianzas, avisos recibidos y plazos administrativos, en un solo lugar accesible.

2. Pide cita en los servicios sociales de tu zona o en un sindicato de vivienda para explorar opciones reales, no solo las amenazas.

3. Si ya hay insomnio persistente, ataques de pánico recurrentes o ideas de hacerte daño, contacta con psicología clínica sin esperar a "aguantar".

4. Conecta con una red vecinal de apoyo cercana: el acompañamiento social reduce el aislamiento que mantiene el problema.

5. Mantén dos anclajes básicos de higiene del sueño, como acostarte y levantarte a la misma hora y reducir pantallas por la noche, para que la incertidumbre no deteriore también el descanso.

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